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La construcción

Por MZ | Fuente: Lunes Felices Libros

Los halagos a la estética de tamaño y colores que puse acá en ocasión de Primavera Ninja se revalidan. Lo único, una advertencia, no lean esa línea debajo del título como descriptiva, leanla más como un disparador, o mejor, no la lean, porque les va a quemar la cabeza durante la lectura, generandoles ansiedad por que la historia llegue a ese punto y eso va a ir en contra de la obra.

Ahora, nobleza obliga, radiación y Malvinas es una temazo. Gran parte de las ganas de leer esta novela era por esa línea. Así que: ambivalencia.

Antecedentes de significados personales: cuando  Malvinas sucedió yo tenía 9 años. Tengo muchos recuerdos infantiles en torno a la guerra. La Billiken con un Kalkito para agregar bombas y Pucarás arriba del dibujo de la tundra. La marcha (que rankeaba alto, junto al Himno a Sarmiento y la Marcha de San Lorenzo). Las tapas de los diarios contando Sea Harriers derribados, como goles. Sensación de preocupación de mis padres. El cálculo de que si la guerra duraba mucho tiempo tendría que buscar la forma de no ir. Cacho Fontana y Pinky. Lo engorroso de dibujar esas costas imposibles como tarea en cuarto grado.

La narración de Malvinas: cuando ví “Los chicos de la guerra”, en la tele, mis hormonas preadolescenteaban. Sexo y muerte. No me lo olvido más. Emilia Mazer y el servicio militar. // barricadaparaevitarelrollonostalgico // Leí Los Pichiciegos de grande, hace uno o dos años. le desconfiaba, como un boludo, por esa taradez del marketing involuntario de que Fogwill la escribió de corrido tomando merca. Claro, a esta altura ya debería saber que el valor no es de la sustancia sino del que la usa. Me encantó Los Pichiciegos. Se comió cada uno de mis prejuicios, los regurgitó y se los volvió a comer. Fue el contacto con malvinas de adulto fuera de esas fotos infantiles.

Escribiendo esto me doy cuenta que mi generación vivió una guerra. Parece hipster, casi, una infancia con unos meses de guerra contra England.

¿Qué es lo que me gustó de la novela de Godoy? Está bueno el tono medio que te sueño y que no. Un poco Levrero, hay que decirlo (tampoco porque Fresán venda humo tirando nombres uno se tiene que privar de hacerlo, hay millones de detalles – buenos y malos- por los que nunca podría ser Fresán, así que duermo tranquilo). Pero el gran gran GRAN hallazgo, para mí, es pensar a las Malvinas asimétricas. Dos islas no especulares. Me mató ese detalle. Es genial.

¿Algo más? esos geólogos-magios son muy buenos personajes colectivos.

En tren de pedir, ahora quiero una serie con las aventuras de Chen Chin Wen y los geólogos. Saltar al pulp, ¿por qué no?

¿Otra vez pedirle a un autor? Bueno, es lo lindo de leer contemporáneos, uno puede llevar la fantasía del diálogo a un territorio probable.

No va a ser el último libro de Momofuku que lea. Voy por más, en cuanto lea la de Pynchon (ovación) y finiquite  la de JP Zooey (pará de tirarme referencias de marcas y cultura pop, POR FAVOR).