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Cómo se refleja en la literatura y el cine el 24 de marzo

Por Fernanda Jarra | Fuente: InfoBae

Desde las obras de jóvenes innovadores hasta narraciones más convencionales como la película “Infancia clandestina”, un repaso por los diferentes abordajes a la dictadura militar y sus secuelas.

 

El golpe de estado del 24 de marzo de 1976 que derrocó al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón marcó el inicio de la etapa más oscura de la Argentina y se extendió hasta el 10 de diciembre de 1983, día en que asumió la presidencia Raúl Alfonsín, hecho que significó la vuelta a la democracia. 

En esos años, militantes de distintas organizaciones, estudiantes de carreras sociales, periodistas, músicos, pensadores fueron desaparecidos y otros obligados al exilio. Desde la vuelta a la democracia las voces de muchos de los sobrevivientes contaron todo lo que vivieron. Madres y Abuelas hicieron lo propio. Algunos ejemplos:
  • “La casa de los conejos” (2008) de Laura Alcoba: En su debut como escritora, relata su experiencia personal durante la Dictadura: su paso a la clandestinidad y la lucha armada; el exilio a Francia para el reencuentro con su madre mientras su padre estaba preso. La mirada una pequeña niña, hija de montoneros, es reflejada en ésta novela.
  • “El azul de las abejas” (2014) es la continuación del primer libro que publicó en 2008 y vuelve a abordar la militancia durante los años de plomo a través de una perspectiva infantil. “Los niños viven más intensamente (…) En las dos novelas, la idea es que a través de una experiencia muy particular, que fue la mía, hablar e indagar sobre algo que tiene que ver con la memoria colectiva. Es un camino. En este caso el tema del exilio vivido desde la infancia y, al mismo tiempo, sin haberlo elegido. Algo que es muy distinto a lo que pudo haberse dicho por parte de viejos militantes: una historia en la que la nena se encuentra llevada por algo que no maneja y que no elige pero que al mismo tiempo es”, afirmó en dialogo con InfobaeHoy permanece en Francia y enseña español.
  • “76″ (2008) de Félix Bruzzone recuerda el año que coincide con su nacimiento y la desaparición de sus padres. A modo de cuento hace una autobiografía en la que rearma el año que marcó su vida. “En marzo del 76´ desapareció papa. En agosto nací yo, el 23. Y en noviembre, dos días antes de nacimiento de mi prima Lola – con quien me casé a los 27-, desapareció mamá. Mi tío Hugo – padre de Lola – dice que en el 78´ yo, frente a una TV recién comprada, ya gritaba `tin-tina-tin-tina´. Después de eso y antes de casarme, pasaron varias cosas”.
  • “Los Topos” (2008) fue su segundo libro y narra en primera persona los años de convivencia con sus abuelos y la constante búsqueda de su identidad, desafiada por la existencia de un hermano que habría nacido en la clandestinidad mientras su madre estuvo detenida en la ESMA. “Los topos se afirma en el derecho de hablar de cualquier modo sobre la ausencia de padres desaparecidos; es el derecho de la literatura”, opinó Beatriz Sarlo. El autor habló sobre sus novelas en Infobae.
  • “Todos éramos hijos” (2014) de María Rosa Lojo. Esta novela relata cómo vivió los años de dictadura una adolescente y estudiante secundaria de una escuela religiosa durante el proceso. La joven pertenece a una familia acomodada y que no tiene vinculación alguna con la militancia política, pero que, pese a ello, no le pasa inadvertida la realidad de su alrededor.


  • “Cuando fuimos grandes” de Hugo Salas. Es un libro de cuentos, en prosa original, que refleja la visión de un niño que creció en los años 70. Entre esos cuentos se destaca el de una niña que de grande quiere ser desaparecida. En diálogo con Infobae contó: “Nací en el 76, y recuerdo muy vívidamente el momento del destape y la llegada del alfonsinismo y no puedo creer los términos explícitos en los que se nos hablaba de tortura. Una cosa es que los chicos deban conocer lo que pasó, pero a nosotros se nos hablaba en términos muy crudos. Habría que revisarlo como sociedad, por lo menos para pensar qué procesos se dieron”.
  • “El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia” (2011) de Patricio Pron. Este texto tiene un fuerte contenido biográfico del autor donde relata la historia de un hombre que se va de su país y que debe volver de forma intempestiva para despedir a su padre agonizante.
  • “Soy un bravo piloto de la nueva China” (2011) de Ernesto Semán. Cuenta tres historias, una de ellas es la mirada de distintas historias ocurridas en un campo de detención durante la dictadura.
  • “Mas al sur” (2010) de Paloma Vidal. El libro relata las memorias de los años de exilio en que debió vivir la autora que desde los 2 años fue llevada por sus padres a Brasil luego de escapar del país.
  • “Las olas del mundo” (2015) de Alejandra Laurencich. En esta flamante novela, la autora relata la historia de una adolescente que el 24 de marzo de 1976, día del golpe militar que derrocó a Isabel Perón, cumple 13 años y que tiene un hermano mayor militante.
Los recuerdos llevados al cine
 
  • “Infancia Clandestina” (2012) de Benjamín Avila: En esta película el director enfrenta el desafío de relatar la historia de un chico de 11 años y su mirada al mundo. Es hijo de militantes montoneros que, sin elegirlo ni quererlo, se convierte en protagonista de una lucha que lo marcará para siempre. Avila es hijo de desaparecidos. “Intenté dar una visión más humana y realista de cómo fueron las cosas, como yo las recordaba, no sumándome a esa construcción que se hizo después según la cual podría parecer que las 24 horas reinaban la violencia y el pánico. Es verdad que vivimos incontables situaciones de miedo, de horror, pero también había humor, amor, vidas sujetas a cierta normalidad, vidas más o menos parecidas a las de otras personas“, dijo el autor en una entrevista. Protagonizada por Natalia Oreiro, César Troncoso, Cristina Banegas, Ernesto Alterio y Teo Gutiérrez Romero.
  • “Los Rubios” (2003) de Albertina Carri. En esta película la directora se reúne con el recuerdo de sus años de infancia. Relata sus memorias durante la clandestinidad, luego de que sus padres fueron secuestrados (aún permanecen desaparecidos). Carri se vale de fragmentos, fantasías, relatos, fotos y hasta muñecos Playmobil para reconstruir ese pasado fracturado en que descubre una y otra vez lo imposible de la memoria. Con música de Charly Garcia.